Catastrofe y Placebo

Cuando la fantasía se convierte en la única alternativa a la realidad

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viernes, 18 de junio de 2010

El hamster que comía virulana

Como noté que escribo sólo si algo en particular me molesta, hoy voy a hacer otra cosa. ¿Qué?: Cuento sádico delirante.

El hamster que comía virulana

Estaba Mariel sentada comiendo restos de auriculares cuando notó que su hamster tenía hambre.
Mariel creyó durante mucho tiempo que los hamsters comían esa mugre que se encuentra en el suelo de la jaula, por eso, cuando su madre traía tréboles y semillas para alimentarlo, Mariel se los comía apenas su madre se los entregaba. Pasaron veinte hamsters por ese hogar, sin explicación se moría uno tras otro, cual fichas de dominó cayendo de un octavo piso. Sus padres no comprendían la situación. Pensaron que Mariel estaba inyectando detergente a los hamsters, pero al ver que cambiaban de detergente cada cinco horas se somatizaron diciendo que no podría inyectar tal cantidad - aunque Mariel sí lo hacía, pero no morían por eso -.
¿Por qué una niña inyectaría detergente a un hamster? Simple: Necesitaba una esponja duradera.
El último hamster, sorprendentemente, había sobrevivido más de tres meses y ya iba por el cuarto. Tal anormalidad despertó la duda sobre los padres de Mariel sobre si el hamster era real o falso.
La madre de Mariel era esquizofrénica y cada vez que iba a alimentar al hamster confundía la jaula con la cabeza de su hija, abría la puerta – boca –, tiraba los tréboles, se chocaba diez veces contra la puerta y se iba. Después de unos días el padre de Mariel entró al cuarto a ver al hamster y divisó un brillo extraño en su boca. Se acercó y vio restos de virulana y dijo: - ¡Eureka! Puede comer virulana. Al costado de la jaula había unas doscientas bolsas de virulana y unas quince estaban abiertas.

Eran las doce y era navidad, a Mariel le habían prohibido comprar pirotecnia por no haber alimentado al hamster, estar gorda y haber quemado el unicornio que la familia usaba para viajar al polo norte. Una amiga verde, con gorro y cara de Troll se acercó por la ventana y le dijo: - Puedes quemar toda esa virulana y saldrán chispas como con la pirotecnia, pero si incendias al hamster con la virulana adentro y lo atas a una soga serás la Miley Cyrus de la navidad. La niña tomó al hamster de la cola, ató la soga y lo incendió. El hamster empezó a largar chispas hasta que reventó y la niña se lo comió.

Gráfico hecho en 5 segundos:




3 comentarios:

  1. Lucas dejá de mirar Disney Channel.







    Lo saluda atentamente,
    Victoria H.

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  2. Jajajaja pobre hamster. Yo tenía un cobayo, que es mas o menos lo mismo pero mas grande, con menos aspecto de rata, sin cola y de orejas cortas.....ahora que lo pienso es bastante distinto a un hamster ¬¬

    Pero sospecho que también comía virulana :P

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  3. Yo quiero tener un jerbo, esos saltan solos. Le das de comer la cabeza de los fósforos hasta que se llenen, y ahí les metés fuego y van saltando, largando llamas y luces de colores, y haciendo morisquetas hasta que se mandan un salto de 4 metros y explotan. Es un espectáculo sin igual, es casi una experiencia religiosaaaa (8)

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